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Un elefante se balanceaba 19 enero 2010

Habitualmente no me gusta verbalizar los aspectos negativos de los que me rodean diariamente, y menos si no sabes como hacerlo en su idioma. Pero cuando traspasas los limites de hinchazón de tus propias partes sensibles, es el momento de esputar lo que piensas.

Nunca, pero nunca, hay que utilizar los defectos físicos de los demás para desacreditarlos, pero yo me pregunto: ¿ se puede ver como un insulto algo que la persona a la que te diriges, no lo ve como un defecto, de hecho, ni si quiera sabe de qué estás hablando?

Pongamos que la respuesta a esta pregunta es NO.

Pues bien, este post va dirigido a una gran, pero gran, quiero decir con todas mis fuerzas, GRAN compañera de trabajo.

Mi “hasta los huevos” con respecto a esta “sujeta” es debido a su continua y desquiciante personalidad. Yo no he visto jamás a nadie con tanta falta de fibra. Será por eso por lo que no sabe que está gorda? Segurmente piensa que las 8 mochilas que lleva encima son residuos de comida mal digeridos.

Desde luego, algo de razón lleva, cada cosa que suelta por la boca es mierda pura.

Si hay un Record Guiness  de la capacidad de cabrearse que tiene una persona por milesima de segundo , seguramente esta, llamémosle O, no está inscrita porque no hay cifra numérica para medirla en su caso.

Hay que reconocerle, que es de gran dificultad y requiere mucha resistencia mantener durante 24h. ese gesto en la cara de “huele a pedo y yo juraría que me he lavado los dientes”.

Si tubiera que decir algo agradable de O, sería que cuando no la veo me siento mejor persona.

A pesar de lo mucho que me desquicia tener que compartir con O el aire que respiro, me rio mucho con ella. No es porque cumpla el rol de Gorda/graciosa; pero hay cosas en ella que facilitan la carcajada, como cuando se compra la ropa 10 tallas más pequeña, cuando repite 10 mil veces al día la frase “no me digas más, que me estas cabreando” y algo que le encanta, hacerse la experta de absolutamente todo de lo que hablen los demás.

El día que rozó los límites de la realidad, fue aquel en que otra compañera hablaba de hacer una dieta. Ese día está en rojo en el calendario. Cómo se puede tener la desfachatez de dar consejos para adelgazar a otra persona que pesa 20 kilos menos?

Con todo mi respeto a las personas que están entradas en carnes, espero que no os sintáis aludidos, porque si es así, teneis un problema más grave que el sobrepeso. Tener sobrepeso en si, no es el problema, el problema es cuando a esto, se le suma “ser un cretino”.

El próximo día, será el turno de las rubias creidas con voz de pito.

Y sin más dilación, me despido un poco menos estresada y con una sonrisa en la cara!

Arrivederci!

 

 
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